Autor Tema: Permitídme cinco minutos...  (Leído 4052 veces)

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Desconectado trillopillo

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Permitídme cinco minutos...
« en: 01-04-2010, 17:59:35 »
Quien ingresa en las FFAA en las escalas de suboficial o tropa, deduzco que no lo hace por las brillantes perspectivas que ofrece la Escala para hacer carrera. Yo creo, más bien, que le mueve principalmente una motivación vocacional, y quizá, y  sobretodo en estos días una cierta busqueda de estabilidad laboral, especialmente entre los jóvenes que ingresan como soldados o marineros. La crisis, dirán algunos.

Todo cambia en la Escala de Oficiales. No dudo, faltaría más, que quién ingresa en las Academias de Oficiales de los distintos Ejércitos lo haga vocacionalmente, pero, a diferencia de lo que ocurre en el resto de las Escalas, los alicientes que presenta la promoción personal en la Escala de Oficiales es sin lugar a dudas una motivación más de la que carecen el resto de las Escalas.
Como prueba, me remito a las distintas campañas que desde el Ministerio de Defensa se lanzan para la captación de jóvenes.

 Cuando la intención es la de captar soldados, la frase “salida laboral” es muy recurrente. Sin embargo, y especialmente desde hace unos días, la Dirección General de Reclutamiento ha lanzado una masiva campaña ( a través incluso del “Lotus”), donde, expresamente se trata de captar nuevos aspirantes a oficiales, ya no con la promesa de entrar a formar parte de las escalas superiores de las FAS, sino con la guinda añadida de obtener “ de rebote” y por el mismo precio, una titulación académica de ingeniería industrial. Y todo pagado, alojamiento, sueldo…vamos! La repera!!!!

Mientras tanto, en la Escala de Suboficiales, sus miembros se eternizan en los distintos empleos, que por si esto fuera poco, apenas o nada se diferencian en sus cometidos los unos de los otros. Es el pan nuestro de cada día ver ya sean Brigadas, Subtenientes, sargentos 1º, etc en puestos de idéntica función y cometidos. Por mucho que desde la “cúpula” se ha  prometido y se sigue prometiendo una y cien veces solucionar el asunto.
Solo un dato, pero muy elocuente. Mientras la aspiración del Suboficial, en gran medida, es acceder a una reserva, que nunca llega, el Oficial, se siente perjudicado cuando se le “obliga” a pasar a ella. Y tanto es así que han arrancado del Gobierno una suculenta indemnización por los perjuicios sufridos al pasar a la mencionada reserva. Curioso, ¿no?. Unos quieren y no pueden, otros pueden y no quieren.

Esto dice bastante sobre quién está contento  y quién se siente fustrado.

El Suboficial, a lo largo de la Historia a tenido siempre una gran dependencia de sus jefes. Incluso, en otros tiempos, el informe personal de éstos era determinante  para continuar en el Ejército.
 Incluso entre los mismos suboficiales, siempre ha existido una cierta rivalidad para ser considerados “los favoritos” del jefe.
 Estas causas, junto a las dificultades “disciplinarias” con las que todavía hoy nos encontramos, han dificultado enormemente que nuestras aspiraciones, nuestros intereses, nuestros problemas, etc, sean considerados como los de todo un colectivo.
 Hemos ido siempre “por libre” a la hora de intentar resolver nuestros problemas. Y así nos ha ido. En una gran mayoría de casos, nos hemos limitado a obtener una buena relación “afectiva” con nuestros superiores, de tal manera que, como en aquellos viejos tiempos, al menos sean ellos los que, con “sus medidas de gracia”, nos alivien en cierto modo de los perjuicios o problemas con los que, en multitud de ocasiones nos encontramos, especialmente en nuestra vida familiar, como resultado de destinos lejos de la familia, por poner un ejemplo.
Hemos sido muy reacios a “asociarnos”. Ya no por no tener motivos ni intereses comunes, que considero que los tenemos, y muchos. Si no, precisamente, para evitar “buscarnos problemas” con el “Jefe”.
Sin embargo, el Oficial, siempre ha tenido más facilidad para resolver sus problemas o mejorar su condición. Al fín y al cabo, son los miembros de esta Escala los que elaboran las normas que regulan el funcionamiento de las FAS, y son también los miembros de esta Escala, los que  asesoran a los políticos encargados de dictar y promover las políticas de personal en el Ministerio de la Defensa. No hay representación en estos órganos asesores de otro personal que no sea de la ahora llamada Escala de Oficiales.
Los tiempos han cambiado. El militar, aparte de militar, es también, y cada vez más,  un funcionario de las Administraciones Públicas. Cada Escala tiene unas inquietudes y unas problemáticas distintas de las demás en relación con dicha Administración Pública.

 Fíar la defensa de esos intereses o la solución de esos problemas a los integrantes de otra Escala, que en ocasiones, no solamente  no sufre esos problemas sino que es el causante de ellos, es demasiado fíar.
Los médicos tienen sus asociaciones, de igual manera que las tienen los auxiliares sanitarios. Los arquitectos  tienen las suyas y los aparejadores las suyas. En buena lógica es así, debieran existir tantas asociaciones como intereses comunes tratan de representar.

 Hace poco tiempo que ha nacido ASFAS. Registrada como tal, ni siquiera tiene un año de vida. No ha transcurrido el suficiente tiempo para evaluar su eficacia. El tiempo, su buena o mala gestión, las presiones a las que se vea sometida etc.  dirán de su utilidad, pero creo, que el esfuerzo que están realizando los que la han puesto en marcha, en defensa de los intereses de todos los Suboficiales de las FAS, merece nuestro apoyo.
No se trata de hacer una guerra contra los “malos”. Se trata de conseguir que seamos nosotros mismos, nuestro colectivo,  el que tenga una voz que le represente, opine y proponga. Pero para ello hace falta tener cierta entidad. Demos pues la oportunidad a quienes han dado el primer paso. , de momento, me subo a este tren. Si no nos convence el proyecto siempre podremos apearnos de él.
Saludos 2básicos"!!

Desconectado Francisco I

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Re: Permitídme cinco minutos...
« Respuesta #1 en: 01-04-2010, 21:55:05 »
Muchas gracias; compañero "trillopillo":

Magistral tu exposición; la pura realidad puesta negro sobre blanco.

Y eso que sólo has pedido cinco minutos; pero ¡ qué buen uso has hecho de ellos !

Con socios como tú, y con la extraordinaria JD que tenemos, ASFAS será un triunfo histórico en el Cuerpo de Suboficiales.

Un cordial saludo.
Mientras más grande es el desafío, más grande será la victoria.

Desconectado ROMARIO

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Re: Permitídme cinco minutos...
« Respuesta #2 en: 02-04-2010, 03:14:30 »
Gracias otra vez.
A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR

Desconectado PIÑON1

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Re: Permitídme cinco minutos...
« Respuesta #3 en: 02-04-2010, 11:34:06 »
muchas gracias trillopillo, tambien te digo que va a costar que mucha gente se asocie porque sigen pensando en que quieren ser el preferido del jefe y es lamentable, pero hay que seguir.deberia haber mas socios con esas ideas tan claras.
"La mayoría determina el rumbo, ÚNETE a ASFASPRO"
"el futuro no está escrito"

Desconectado aris

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Re: Permitídme cinco minutos...
« Respuesta #4 en: 02-04-2010, 13:08:59 »
Trillopillo, han sido muy interesantes y definitorios "tus cinco minutos", en realidad no se necesitan muchos mas para explicar de un brochazo lo que nos ocurre y lo que hemos de padecer hasta el día  en que “nos vamos” de la institución.
Ahora te contaré una anécdota real que me ocurrió hace unos pocos años: Estaba en el extranjero y me invitaron a tomar una tapa (luego en realidad fue una cena) en casa de un militar, del cual desconocía su empleo, y según el familiar que me acompañó y que actuó de enlace,  tenía ganas de conocer a un militar español.
Nada mas llegar a la casa nos recibió su esposa y al entrar en el  salón principal, lo primero  que observé estando de pie antes de sentarme, y  de que apareciera en el salón el  anfitrión, fue una especie de metopas y varios títulos o diplomas que colgaban en una de las paredes a mi derecha. Entonces me di cuenta que estaba en casa de un general de brigada perteneciente al pais en el que me encontraba.
Hechas las presentaciones y después de un rato, durante la cena, el general me preguntó cual era mi empleo, al cual  respondí , haciéndome enseguida el general  una nueva pregunta.  Me preguntó entonces cuantos años llevaba en el ejército español,  a lo que respondí  que mas de treinta.
Seguidamente se interesó el general por el  tiempo que me faltaba para retirarme, para irme del ejército.
Le  contesté entonces que desconocía  la fecha exacta de reserva y que estábamos esperando en España una nueva ley, la que luego sería la Ley 39/2007, y por lo tanto me iría a la reserva con unos  39,40 o 41 años de servicio en activo mas o menos.
Qué sorpresa fue para mi y no podré olvidar nunca su gesto y sus palabras posteriores: cuando tuteándome como en el resto de la conversación me dijo: “mira yo ya estoy en la reserva desde hace tres años, he estado en varios paises destinado como militar, pero menos mal que ya me fui, estaba cansado, mis jefes cada día estaban mas locos y yo cada día estaba peor e hubiera acabado mal, ahora estoy muy contento. En mi empleo se puede estar muchos años en el ejército, pero tu  que me dices que tienes que estar  casi  hasta los cuarenta me parece muchísimo tiempo, tiene que ser muy duro aguantar tanto tiempo como suboficial”.
Seguí observando su rostro, y sin llegar a soplar, su mirada y su gesto eran un tanto tristes y compasivos ante mis palabras anteriores.
Aquel encuentro fue para mí de una gran satisfacción y no lo podré olvidar nunca,  ya que dificilmente un militar español de ese empleo hubiera tenido la valentía de  reconocer algo de una forma tan directa y que sobradamente todos conocen, acerca de la sufrida vida del  suboficial como profesional de las FAS.
Un saludo a la asociación y mucho ánimo, que nuestra problemática cada día es mayor, estamos en el siglo XXI y desgraciadamente una de las cosas que se nos pide directa e indirectamente, como principal,  es nuestra sumisión total al mando en nuestro comportamiento diario suceda lo que suceda.
Muchas veces he tenido y tengo la sensación de que en la calle no nos quieren y dentro menos.
Saludos