Autor Tema: La Fiel Infanteria  (Leído 7559 veces)

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La Fiel Infanteria
« en: 25-10-2010, 12:35:08 »
 Bueno como se sabe dentro de poco será la Patrona de infanteria y con motivo de ello pongo algo que atañe a todos ( sobre todo a los suboficiale sy tropa ), lo leí hace tiempo y me lo recordó mi amigo CoeXL. Muchos sabrán de su existencia pues es de Pérez Reverte ahi va el enlace y copia por si os gusta más aqui: http://www.perezreverte.com/articulo/perez-reverte/287/la-fiel-infanteria/

Creo que es muy dignificante leerlo, ya pondré otros del mismo autor pues es de los pocos que nos da a conocer a la sociedad y da ha entender alguna de nuestras necesidades y calamidades del dia a dia... ( o eso parece )


Textos de Pérez-Reverte
La fiel infantería

ARTURO PÉREZ-REVERTE | El Semanal - 31/1/1992

Aún no se había inventado la fotografía; pero aquel tipo, Velázquez, recogió el momento. Estábamos allí, engalanados como para el Corpus, y a lo lejos Breda estaba en llamas. La verdad es que nos habíamos ganado a pulso el asunto, después de ocho meses dale que te pego, tragando miseria en los parapetos; cavando trincheras, zapa va y zapa viene, con los holandeses haciendo salidas y acuchillándonos en cuanto cerrábamos un ojo. Pero allá ondeaba, en el campanario, el lienzo blanco, grande como una sábana. Al final les habíamos roto el espinazo.

Nos alinearon en el centro, capitanes delante, guardia de piqueros y mosquetes a la derecha, más o menos en orden, aupándonos sobre la punta de los pies para verle la jeta a los holandeses. El capitán Urbieta nos puso en las filas delanteras a los que teníamos la ropa menos harapienta, empeñado como estaba en que impresionásemos al enemigo con nuestra marcial apariencia. La revista de la mañana había sido un calvario: diez azotes por cada falta de aseo y descuido en la vestimenta. Como dijo Antonio Muñoz, mi paisano, para qué puñetas queremos impresionarlos más, capitán, después de que los hemos fastidiado así de bien, que hasta se rinden, los herejes. Si eso no es impresionar a esos hideputas, que baje Cristo y lo vea. Y Urbieta, la mano en el pomo de la espada, mordiéndose el bigote para mantenerse serio, recetando cinco latigazos y medio rancho para el pobre Antonio, por bocazas y por meter al hijo de Dios en estos lances.

El caso es que allí estábamos, en aquel cerro que se llamaba Vangaast o Vandaart o algo por el estilo, con una treintena de picas y otros tantos mosquetes como guardia de honor, con las banderas de los tercios y toda la parafernalia. El resto de las compañías en línea ladera abajo, la cruz de San Andrés desplegada sobre los morriones de nuestros piqueros, lanzas y más lanzas, y mosquetes, que era un gusto mirarlos hasta el llano donde estaba la artillería apuntando al valle y la ciudad. Y al fondo, difuminada y azul entre el humo de los incendios, con manchas de sol que iban y venían entre las motas grises de las fortificaciones y los edificios, Breda a nuestros pies.

Sitúense ante el cuadro y miren a los holandeses, a la izquierda del lienzo. Observen sus caras. Habían subido la cuesta despacio, tomándose su tiempo, como si los que iban a rendirse fuéramos nosotros. Y Justino de Nassau endomingado como para una boda, bajándose del caballo con cara de asistir a su propio funeral, mirando alrededor como un sonámbulo, intentando digerir la humillación mientras procuraba mantener el porte digno. Al pobre diablo le temblaba la mano que sostenía la llave de la ciudad. Algunos de sus oficiales eran muy jóvenes, demasiado para emplearlos en negocio como la guerra, crecidos en campos fértiles, con llanuras y ríos y graneros bien abastecidos, comiendo caliente desde renacuajos. Burgueses cebados y con mucho que perder. Había uno de sus cachorros, rubio e imberbe, jovencito, con casaca blanca y manos de damisela que, aunque destocado por el protocolo, miraba con desprecio nuestras botas con remiendos, las barbas mal rapadas, nuestras caras de lobos flacos, peligrosos y arrogantes. Y hasta tal punto galleaba el mozo que mi capitán Urbieta, que tenía el genio vivo, empezó a retorcerse el mostacho y a acariciar el pomo de la espada, sugiriendo una sesión privada de esgrima. Un compañero del holandés captó el gesto y, poniendo la mano en el hombro del joven oficial, lo reconvino en voz baja hasta que éste bajó los ojos humillado y furioso, a punto de romper en lágrimas. Demasiado tierno, como casi todos ellos. Así les había ido la feria.

A la derecha estamos nosotros; mi lanza es la tercera por la izquierda. En torno sonaban redobles, cascos de cabalgaduras, capitanes dando órdenes como latigazos. Y allí, descabalgando, nuestro general, con media armadura negra rematada en oro, cuello de encaje y banda carmesí, el apunte de una sonrisa en los labios, Ambrosio Spínola, el viejo zorro. Con aire de circunstancias, pero disfrutando por dentro el espectáculo. Al fin y al cabo, aquélla era su fiesta.

Lo que son las cosas de la vida. Cuando la gente se para ante el cuadro, en el museo, son Spínola y el holandés, el jovencito imberbe y la plana mayor de nuestro general, quienes acaparan todas las miradas. Nosotros só1o somos el decorado, el te1ón de fondo de una escena en la que hasta el caballo de don Ambrosio, sus cuartos traseros, parece tener más importancia. Y sin embargo, allí en Breda como antes en Sagunto, Las Navas, Otumba o Pavía, o después en los Arapiles, Baler, Annual o Belchite, quienes en realidad hacíamos el trabajo duro éramos nosotros. Los nombres dan igual, porque durante siglos fuimos siempre los mismos: Antonio de Úbeda, Luis de Oñate, Álvaro de Valencia, Miguel de Jaca, Juan de Cartagena... Con la España que teníamos a la espalda, no había otra solución que huir hacia adelante. Por eso éramos, qué remedio, la mejor infantería del mundo. Secos y duros como la ingrata tierra que nos parió, hechos al hambre, al sufrimiento y la miseria. Crecidos sabiendo lo que cuesta un mendrugo de pan. Viendo al padre, y al abuelo, y a los hermanos mayores, dejarse las uñas en los terrones secos, regados con más sudor que agua. A la madre silenciosa y hosca, atizando el miserable fogón. Salidos de ocho siglos de acogotar moros o de acuchi1larnos entre nosotros, crueles e inocentes a un tiempo, traídos y llevados a través del tiempo y de los libros de Historia so pretexto de tantas palabras huecas, de tantos mercachifles disfrazados de patriotas, de tantas banderas a cuánto la vara de paño de Tarrasa, de tantas fanfarrias compuestas por filarmónicos héroes de retaguardia. Fíjense en nosotros: siempre al fondo y muy atrás, perdidos, anónimos como siempre, como en todos los cuadros y todos los monumentos y todas las fotos de todas las guerras. Soldados sin rostro y sin nombre, carne de cañón, de bayoneta, de trinchera. La pobre, sudorosa y fiel infantería. Después, en los primeros planos y sobre los pedestales de las estatuas siempre aparecen otros: los Spínola que nunca se manchan el jubón, y que aún tienen humor y elegancia para decirle al holandés no, don Justino, faltaría más, no se incline. Estamos entre caballeros. El resto queda para nosotros: cruzar un río helado entre la niebla, en camisa para confundirnos con la nieve, la espada entre los dientes minados por el escorbuto. Levantarse y correr ladera arriba con la metralla zumbando por todas partes, porque al capitán, aunque es una mala bestia, nos da vergüenza dejarlo ir solo. Quedarte sin municiones en la Puerta del Carmen de Zaragoza y empalmar la navaja tarareando una jotica para tragarte el miedo, mientras los gabachos se acercan para el último asalto. Hacerse a la mar porque más vale honra sin barcos, dicen, en buques de madera ante los acorazados de acero yanquis. Morir de fiebre en la manigua, degollado en Monte Arruit por la ineptitud de espadones con charreteras. O cruzar el Ebro con diecisiete años mientras la artillería te da candela, el fusil en alto y el agua por la cintura, con los compañeros yéndose río abajo mientras en la orilla los generales y los políticos posan para los fotógrafos de la prensa extranjera.

Échenle un vistazo tranquilo al lienzo, sin prisas, e intenten reconocernos. Somos la humilde parcheada piel sobre la que redobla toda esa ilustre vitola de los generales y los reyes que posan de perfil para las monedas, los cuadros y la Historia. Y cuántas veces, en los últimos doscientos o trescientos años, no habremos visto ante nosotros, mirando con fijeza hacia el modesto rincón que ocupamos en el lienzo, un rostro de campesino, de esos arrugados y curtidos por el sol como cuero viejo. Un rostro parado ante el cuadro con aire tímido y paleto, dándole vueltas a la boina o el sombrero entre las manos nudosas, encallecidas, de uñas rotas. Los ojos de un hombre indiferente a la escena central del cuadro, buscando aquí atrás, en la modesta parte derecha de la composición, al fondo, bajo las lanzas, entre nosotros, una silueta confusa, familiar. Tal vez la de aquel hijo al que una vez acompañó un trecho por el sendero que conducía al pueblo, llevándole el hato de ropa o la maleta de cartón, liándole el primer cigarro. El hijo al que, ya parado en el último recodo, vio alejarse con su pelo al rape, las alpargatas y el traje de domingo, llamado a servir al rey. Hacia una guerra lejana e incomprensible de la que no habría de volver jamás.

Fíjense en el cuadro de una maldita vez. Nosotros le dimos nombre y apenas se nos ve. Nos tapan, y no es casualidad, los generales, el caballo y la bandera.
La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música. Julius Groucho Marx

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #1 en: 25-10-2010, 17:07:28 »
Bueno como se sabe dentro de poco será la Patrona de infanteria y con motivo de ello pongo algo que atañe a todos ( sobre todo a los suboficiale sy tropa ), lo leí hace tiempo y me lo recordó mi amigo CoeXL. Muchos sabrán de su existencia pues es de Pérez Reverte ahi va el enlace y copia por si os gusta más aqui:


Gracias por ponerlo OTRA VEZ ;D ;D ;D ;D ;D ;D ;D ;D

De dónde crees que lo saqué?......http://www.as-fas.es/Foro/index.php?topic=1550.msg17189#msg17189

Y a ver si vas a currar, que como se enteren por aquí que te has pillado hoy el saliente del sábado....

uy, se me escapó

PD...mañana tampoco voy yo
Sólo los moteros (y los de mtb) saben porque los perros sacan la cabeza por la ventanilla

Desconectado koko

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #2 en: 25-10-2010, 18:33:44 »
que va tio el saliente del jueves, el del sábado me lo guardo jejejeje ;D ;D ;D
La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música. Julius Groucho Marx

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #3 en: 26-10-2010, 15:15:06 »
Afortunado tu , aqui nuestro querido jefe es de la opinion de que el viernes y el sábado ya tienes el domingo para descansar , que es eso de andar guardando salientes , o disfrutando descansos ....

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #4 en: 26-10-2010, 18:38:17 »
Afortunado tu , aqui nuestro querido jefe es de la opinion de que el viernes y el sábado ya tienes el domingo para descansar , que es eso de andar guardando salientes , o disfrutando descansos ....
Igual que en mi unidad, y si te digo que tuve guardia el viernes pasado y la siguiente la tengo este sabado, pues imaginate la alegria que tengo en el cuerpo.

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #5 en: 26-10-2010, 20:38:59 »
Buenas tardes Compañeros: ¿No firma la ministra las horas de trabajo anuales? ¿No habia por aquí un cuadrante para apuntar las horas que trabajas dentro de tu unidad? Por supuesto que todos sabemos de varias formas de recuperar lo que es nuestro, no muy buenas, ( depende del cristal con que se mire) y viendo como está el patio....Yo no regalo ya ni los buenos dias. Un saludo.

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #6 en: 26-10-2010, 20:46:15 »
Buenas tardes Compañeros: ¿No firma la ministra las horas de trabajo anuales? ¿No habia por aquí un cuadrante para apuntar las horas que trabajas dentro de tu unidad? Por supuesto que todos sabemos de varias formas de recuperar lo que es nuestro, no muy buenas, ( depende del cristal con que se mire) y viendo como está el patio....Yo no regalo ya ni los buenos dias. Un saludo.

yo  leeria CON DETENIMIENTO estas normativas

IT 0007-2010 Gratificaciones servicios extraordinarios
INSTRUCCION COMUNICADA 0043-2010 DE 22.07.10 PRODUCTIVIDAD 2010
Amen de la propia OM 0121-2006 Y 0107-2007 PERMISOS Y LICENCIAS, en lo referente a las horas


1. Duración. La duración de la jornada general de trabajo en el Ministerio de Defensa será de treinta y siete horas y media semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual, equivalente a mil seiscientas cuarenta y siete horas anuales,


pero... quien le pone el cascabel al gato?????

va siendo hora de pensar en hacer algo con esto....
Todos queremos que el mundo cambie, pero no cambiamos antes el nuestro.
Y ¿cómo esperamos que cambie si nosotros no hacemos nada por ello?
Jose Saramago

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #7 en: 26-10-2010, 21:48:03 »
En ello estoy Tempus, cuando acabe el año ya te contaré las horas anuales que he computado.

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #8 en: 26-10-2010, 22:12:56 »
Por aqui ya se intento y se lo pasaron por el forro , alegan que las guardias no computan y se quedan tan frescos .. y si quieres algo a juicio...

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #9 en: 26-10-2010, 22:28:45 »
Ta bien eso de las horas (hace tiempo que escuché algo de esto) y comprobareis que todos pasais esas horas con creces entre maniobras, guardias y servcios de toda índole. En cuanto a lo de las guardias por aquí (cefot), como todo se lo cobran de otras maneras...   :'( :'( jeje todos tenemos nuestras cruces  >:( jeje, y por supesto como en este caso cosas buenas  ;D :D ;D. Por cierto esto mola, es como cuando hablo con compañeros  de un tema y acabamos hablando de otro tema, bueno en realidad del monotema (el sexo)... jeje 
La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música. Julius Groucho Marx

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #10 en: 26-10-2010, 23:19:20 »
Hago una guardia al mes de diario, y una cada tres de festivo mas o menos

NO hago ni maniobras ( salvo las Orquestales en la oscuridad) ni gaitas de esas y ando asi asi

Todos queremos que el mundo cambie, pero no cambiamos antes el nuestro.
Y ¿cómo esperamos que cambie si nosotros no hacemos nada por ello?
Jose Saramago

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #11 en: 26-10-2010, 23:34:40 »
Por aqui ya se intento y se lo pasaron por el forro , alegan que las guardias no computan y se quedan tan frescos .. y si quieres algo a juicio...
Buenas noches Compañeros: En mi cuartel hay que ticar para entrar y para salir. Aparte de eso, si la guardia sale nombrada en la orden, no tengo ningun problema en computar las horas, y creo que ningun juez tampoco. Ya en su dia, mi mujer denunció al jefe de la unidad por secuestro; si,si, por secuestro bajo coacciones y amenazas, al meterme una guardia de orden que no me correspondia. Aprendamos a decir que NO. Ya está bien. Un saludo.

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Re: La Fiel Infanteria
« Respuesta #12 en: 27-10-2010, 00:03:21 »
Hago una guardia al mes de diario, y una cada tres de festivo mas o menos

NO hago ni maniobras ( salvo las Orquestales en la oscuridad) ni gaitas de esas y ando asi asi



¡¡¡ Jo**r, sí que vives bién !!

Yo me tiré 10 años haciendo 25 horas cada dos o tres dias, fuera lo que fuera, no existia el calendario para nosotros.  Ya sabes como iban los "picos" de la RTM.  Y si querias un fin de  o vacaciones, pués a ponerte de acuerdo con los compis y a tragar luego la recíproca.   Así que aunque me fuí con 45 años, cuando cumpla los 65 puedo hacer la cuenta y aún superaré con creces esas 1747 horas anuales que ahora teneis legisladas.
Pero eso sí, que me quiten lo bailao.
Mientras más grande es el desafío, más grande será la victoria.