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APARTHEID HACIA LOS SUBOFICIALES

Estimado compañero:

En el año 1981 los suboficiales, dedicados plenamente al cumplimiento de nuestras funciones y cometidos, perdimos, sin apenas enterarnos, el tren del reconocimiento social y profesional que nos podía otorgar la titulación de diplomado universitario, como sucedió con los maestros, enfermeros y algunos otros profesionales. Mientras que en el Congreso de los Diputados se debatía el recorte de derechos y expectativas de la todavía joven Escala Básica de Suboficiales y Escala Especial de Mando del Ejército de Tierra, nosotros estábamos volcados en nuestros servicios de “semana”, las guardias, las maniobras y todo lo que nos echaran encima, siempre orgullosos de nuestra vocación y con la satisfacción del deber cumplido como mayor recompensa. Craso error.

http://www.congreso.es/public_oficiales/L1/CONG/DS/PL/PL_205.PDF (páginas 12260 a la 12276)

A los suboficiales de la Armada y del Ejército del Aire, ajenos a la problemática de sus compañeros del Ejército de Tierra, no se les pasó por la imaginación que en esas fechas se estaban tomando decisiones que en pocos años iban a afectar gravemente a su carrera militar, cortando trayectorias ampliamente consolidadas y pasando por encima de derechos y expectativas. La entrada en vigor de la Ley 17/1989, de 19 de julio, reguladora del régimen del personal militar profesional, supuso la culminación de los trabajos en la sombra dirigidos a dejar en la indigencia más absoluta a los suboficiales y a los oficiales procedentes de suboficial. Y así estamos todavía hoy, después de que la obra se completase con las leyes 17/1999, de 18 de mayo, del régimen del personal de las Fuerzas Armadas y la 39/2007, de 19 de noviembre, de la mal llamada carrera militar.

Durante todos estos años, hemos tenido que suportar humillaciones y abandono, en forma del nulo reconocimiento de nuestra formación académica o de perfeccionamiento, del desprecio a nuestra trayectoria y experiencia profesional o de las titulaciones universitarias adquiridas con nuestro esfuerzo personal y familiar. La sociedad civil avanzando en una dirección y las Fuerzas Armadas, una institución que se define como unida, en la contraria, por lo menos en lo relativo a los suboficiales.

Ningún argumento les ha servido para dignificar la figura del suboficial, al contrario, mientras que a unos, por ejemplo los militares de complemento y la tropa y marinería, se les ampliaban una y otra vez los derechos y expectativas que figuraban en sus leyes de ingreso, a los suboficiales nos los recortaron hasta reducirlos a la mínima expresión:

• Nos cercenaron el ascenso a oficial pero nos obligaron desde ese mismo momento a realizar sus guardias, funciones y cometidos.

• Eliminaron de un plumazo la promoción interna.

• Nos integraron y nos desintegraron las veces que les dio la gana, robándonos además la especialidad fundamental…y la dignidad.

• Nos convirtieron en suboficiales inferiores (año 1989), lo que afectará de por vida a los trienios y a la jubilación de miles de suboficiales. A pesar de tener de nuestro lado la razón, la lógica y hasta la Ley, se niegan a reclasificarlos en el subgrupo A2 y los retribuyen como de tropa a quien nunca ha sido tropa.

• De tener garantizado el ascenso a teniente e incluso a capitán y comandante en algunos casos, hemos pasado a que un sargento recién egresado de la academia solo tenga la seguridad de que ascenderá al empleo de sargento 1º, eso sí, casi 10 años después de haber ingresado en la Escala de Suboficiales.

• Envejecimiento porque sí de la Escala de Suboficiales. El 70% de los suboficiales, mayores de 40 años y solo un ridículo 4% menores de 30. De sargentos de 23 o 24 años hemos pasado a sargentos de 33 o 34.

• Con semejantes datos, potente prueba de unidad de 10 km en el Ejército de Tierra y pruebas físicas obligatorias para todos hasta los 61 años en los tres Ejércitos. Ya veremos si los que vienen se lo piensan y nos dejan hasta los 65.

• Récord mundial de permanencia de un suboficial en zona de operaciones con alguno a punto de cumplir los 61 años.

• Nos aplicaron disposiciones aberrantes pasando por encima de principios fundamentales en los Ejércitos como la antigüedad (sagrada para nuestros jefes), el mérito o la capacidad. Suboficiales con cuatro años de servicio ascendidos a tenientes con antigüedad de 2008 y otros con 40 años o más subtenientes de por vida. Unos con 33 años de servicio a la reserva y otros con 45. Y todavía se atreven a recortarnos la nómina al cumplir los 63 años de edad.

• Nos aplican la obligada movilidad geográfica sin ningún tipo de ayuda para nosotros y nuestras familias. Al mismo tiempo, nos recortan el ISFAS, nos conceden unas becas insignificantes, reducen pluses y dietas y hasta tenemos que pagar por ir de maniobras.

• Nos descuentan dinero por ponernos enfermos aunque hayamos triplicado ese mismo mes el horario de cualquier trabajador o empleado público.

• Nos sancionan económicamente.

• … (añade lo que consideres)

Con estos antecedentes y con el cierre en falso de la modificación de la nefasta Ley de la carrera militar, nos hemos enterado hace pocos días de que le han concedido a otros: los subinspectores del Cuerpo Nacional de Policía, lo que a nosotros nos han venido negando por activa y por pasiva, la homologación o la equivalencia al grado universitario. Parece ser, así lo ha confirmado su Director General, que también lo obtendrán los suboficiales de la Guardia Civil. Por tanto, los tontos de siempre, nos quedaremos inmóviles contemplando como pasa por delante de nuestras narices el segundo o tercer tren del reconocimiento social y profesional y, en este país cainita y acomplejado, un sargento de la Guardia Civil o un subinspector del CNP recién ascendidos tendrán mayor titulación que un suboficial mayor de las Fuerzas Armadas; y un guardia o un oficial de policía habrán obtenido el mismo título de formación profesional de grado superior que a nosotros nos cuesta tres años de academia.

Me veo en la obligación de recordar también, que recientemente se ha puesto en marcha el proceso para permitir a los policías locales el acceso a la jubilación anticipada por desarrollar actividades penosas, tóxicas, insalubres o peligrosas:

http://prensa.empleo.gob.es/WebPrensa/downloadFile.do?tipo=documento&id=2508&idContenido=1800

Y los militares profesionales ¿qué tipo de actividades hacemos? ¿Cuántas veces ha solicitado ASFASPRO la misma consideración sin obtener respuesta alguna? Pero claro, en nuestro caso, ciudadanos de segunda de facto, solo tenemos derecho a obedecer en silencio y sin rechistar.

Lo dicho compañero, ya no vale echarle la culpa a las asociaciones. Tu futuro y el de tu familia se está jugando en estos momentos y nadie puede escudarse en miedos, fobias o excusas variopintas. Tenemos el mismo derecho que cualquier otro empleado público a poder ejercer nuestra profesión –que implica el ofrecimiento de nuestra vida llegado el caso– al menos, en igualdad de condiciones que el resto de ciudadanos, y en pleno siglo XXI, viviendo en un país con una democracia consolidada, no se puede permitir esta ausencia de derechos que a veces es simple marginación pura y dura, y poco respeto, muy poco respeto. O sea, lo que en todo el mundo se entiende por “apartheid”.

Salvo ASFASPRO nadie piensa mover ni un solo dedo para intentar revertir esta situación. ¿Vas a seguir mirando los toros desde la barrera?

No se es menos militar ni peor soldado por reclamar tus derechos.

Fuente: ASFASPRO