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Esclavos de nuestras palabras

 

Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Recientemente hemos tenido noticia por la prensa1   de la buena consideración que el Teniente General Jefe de la Fuerza Terrestre, el Excmo. Sr. D. Juan Gómez de Salazar, tiene de las asociaciones profesionales, reguladas por la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas (LODD). Y tras unas primeras palabras protocolarias y generales sobre las mismas, de repente cambia el discurso y de sus expresiones se puede sacar la conclusión de que la existencia de las asociaciones es algo residual, algo que no sirve para nada, prescindible, porque para un buen militar lo realmente importante es el uso del conducto reglamentario, es decir, lo clásico de elevar las cuitas al mando y éste ya resolverá lo que crea oportuno.

Se desprenden una serie de conceptos:

– Los asociados son pocos.
– Las asociaciones no representan a casi nadie.
– Utilizan los medios de comunicación para transmitir la existencia de problemas en las Fuerzas Armadas.
– No hay asociaciones de oficiales.
– Nada mejor que el conducto reglamentario, que ya querrían en otros ámbitos laborales.

Vamos a dedicar un poco de atención a cada uno de estos puntos:

Pocos asociados. Si tenemos en cuenta el porcentaje de militares asociados, que puede rondar el 10% del colectivo; si tenemos en cuenta que las asociaciones profesionales cuentan escasos años de vida y se encuentran con firme oposición del mando civil y militar, tanto para cumplir con sus objetivos como para difundir su mensaje limitando el derecho de reunión; si tenemos en cuenta que en el colectivo militar las antiguas Reales Ordenanzas de las FAS prohibían explícitamente a sus miembros el asociarse (art. 181); si tenemos en cuenta las inercias de un colectivo conservador de sus tradiciones y costumbres; si sumamos todos estos condicionantes resulta que ese porcentaje puede considerarse incluso elevado para las circunstancias en las que estamos. Seamos serios, ¿qué porcentajes de afiliación sindical hay en el mundo laboral en España?

Representación de las asociaciones. La gran falacia. Efectivamente, las asociaciones representan a sus socios, y para sentarse en el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas deben presentar un número mínimo de socios. ¿Por qué no se permitió que el sistema para poder formar parte del Consejo sean unas sencillas elecciones, como tiene la Guardia Civil? ¿Qué reaccionarios no querían elecciones en los cuarteles? ¿El sistema de representación se montó para que alguien, como este alto mando, pueda realizar este tipo de declaraciones ninguneando a las asociaciones? A esto se llama jugar con las cartas marcadas.
Y hay más. Al contrario que los responsables de personal del Ministerio, las asociaciones exponen los problemas de forma franca, dando la cara, con total lealtad, como buenos militares. A cambio reciben menosprecio, indiferencia y desconsideración hacia sus problemas y sus personas.

Uso de los medios. Resulta sorprendente que se critique de forma velada el uso de los medios de comunicación por parte de las asociaciones haciendo uso, precisamente, de un medio de comunicación. Pero es que además da la impresión de que preocupa más que se den a conocer los problemas del personal de las Fuerzas Armadas que la propia existencia de esos problemas, cuando la obligación del mando es precisamente velar por ese personal.

No hay asociaciones de oficiales. Efectivamente, porque no las necesitan. Ya velan por sus intereses. Quizás está sacando a la luz que esta categoría de militares no sufre tantos problemas de personal como el resto, y por eso los suboficiales y la tropa necesiten tenerlas y los oficiales no. ¿Alguien se ha preguntado qué porcentaje de servicios correspondientes a Capitán de Cuartel está siendo realizado por suboficiales, por poner un ejemplo?

Sobre el conducto reglamentario. Esta mención nos da la clave de todo: no se ha asumido bien la LODD. ¿Por qué? Pues es muy sencillo: porque se han mezclado churras con merinas. El conducto reglamentario es para los asuntos del servicio, para aquellos que es necesario solucionar vía mando. Las asociaciones no lo discuten. Pero los asuntos de personal son el campo de acción de las asociaciones profesionales, muy delimitado por la restrictiva LODD, pero es lo que tenemos. El general se olvida de que el artículo 181 de las Reales Ordenanzas de las FAS que decía de los militares “por cuyos intereses vela el Estado” ya no está en vigor por la permanente inacción del mando y ahora son los propios militares, organizados en asociaciones, quienes velan por sus intereses profesionales, a pesar de la firme oposición de los responsables en materia de personal del MINISDEF.
Los militares seguimos siendo ciudadanos de segunda. Sin un estatuto propio nos aplican el del Empleado Público o la legislación militar según convenga al mando pero siempre en nuestro perjuicio, con una jornada laboral de esclavos comparada con el personal de cualquier administración, con más años de servicio que un policía o un bombero en beneficio de aquellos que tienen la potestad de evitarlo, sin un modelo de carrera digno, con una inseguridad jurídica propia de otros tiempos. Las asociaciones tienen mucho trabajo por delante.
En todo caso, no parece que en el ámbito laboral civil sean muy partidarios de desandar el largo camino y volver a los tiempos de la negociación individual del trabajador con el empresario. Pero bueno, cada uno tiene su opinión.
En definitiva, estas manifestaciones de tan alto cargo son muy significativas, y también muy útiles, porque no hacen sino reafirmarnos en la necesidad de la existencia de las asociaciones profesionales, que son quienes defienden de forma legítima los intereses profesionales del personal militar, de todo el personal militar sin distinción de categoría. La vía del mando está para otras cosas, para las operaciones tácticas, pero no para solucionar la inexplicable pérdida retributiva que sufren todos los militares a los 63 años en la situación de reserva, por ejemplo, ahí no llega. Estamos en otros tiempos y es indispensable que el mando evolucione.

1  http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/2321400/militar/no/debe/ser/apolitico/sino/estar/despolitizado.html