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¿Éxito o fracaso del reclutamiento?

 

Más del 30% de la tropa y marinería es mayor de 35 años, ¿éxito o fracaso del reclutamiento?

       La profesionalización de las Fuerzas Armadas –que inició su primera fase en el año 1989 y que se consolidó a partir de la suspensión del servicio militar obligatorio en el año 2001– impuso como tarea principal del Ministerio de Defensa el cumplimiento de los objetivos de reclutamiento. Sin embargo, la Ley 17/1989, de 19 de julio, reguladora del régimen del personal militar, no puso en marcha ningún tipo de vía para integrar en la carrera militar al cada vez más significativo número de miembros de tropa y marinería con un buen número de años de servicio, sin crear, por tanto, la escala correspondiente. Aunque es verdad que con cada nueva ley de personal se mejoraron siempre sus derechos y expectativas, lo cierto es que la de Tropa y Marinería debería haberse convertido en la escala básica de las Fuerzas Armadas, manteniendo los muy necesarios compromisos de corta duración pero potenciando la trayectoria profesional de aquellos militares de tropa y marinería que superasen las correspondientes pruebas de aptitud para la integración en la carrera militar.

       La Ley de tropa y marinería del año 2006, producto de los objetivos inalcanzables de efectivos que fijó la Ley 17/1999, de 18 de mayo, implantó un modelo más prolongado de servicio, prácticamente de forma general hasta los 45 años, suponiendo que daría mayor eficacia y estabilidad al sistema mejorando las expectativas profesionales de la tropa y marinería.

       Para determinados sectores, el sistema de reclutamiento ha sido tan eficaz y estable que la mayoría de estos militares optan por permanecer en servicio hasta los 45 años, adquirir la condición de reservista de especial disponibilidad y cobrar las retribuciones correspondientes -alrededor de 600€ brutos al mes- hasta la edad de jubilación. Entonces, ¿dónde está esa mejora de expectativas profesionales más allá de permanecer más tiempo en filas?

       Además del acceso a la condición de permanente -casi un 15% ya lo son-, la promoción a las escalas de oficiales – en ocasiones con más plazas reservadas que los suboficiales- y a las escalas de suboficiales –con al menos el 80% de las plazas reservadas-, la Ley de tropa y marinería establece medidas para tratar de hacer realidad esas expectativas profesionales, sin embargo, tras algún tiempo han disminuido o desaparecido¹, e incluso nunca han llegado a materializarse: formación, acceso a las administraciones públicas y medidas de incorporación laboral. Es un ejemplo de que el papel lo aguanta todo, sin embargo el propio ministerio, las administraciones públicas y el estamento político han escaqueado su efectividad por olvido, complejidad o presiones económicas, sindicales o electorales.

       La falta de efectividad de estos importantes aspectos de la ley, no exime a los propios militares de tropa y marinería de realizar los esfuerzos necesarios que faciliten su promoción profesional o reincorporación a la vida civil. El final del compromiso es conocido con antelación, son más de 20 años de servicios que permiten planificar la trayectoria vital más allá de los 45 años de edad. Tiempo suficiente para cursar titulaciones oficiales, preparar oposiciones para acceder a las escalas de oficiales y suboficiales, a las fuerzas y cuerpos de seguridad o a cualquiera de las administraciones públicas, sin olvidar la salida al ámbito laboral civil.

       El futuro poder legislativo podrá aprobar una nueva ley de tropa y marinería e incluso una nueva ley de la carrera militar pero sin un compromiso político efectivo y sin unos presupuestos estables y suficientes que permitan el rejuvenecimiento, el desarrollo profesional y una salida adecuada de las Fuerzas Armadas, volveremos irremediablemente al punto de partida.

1  https://www.asfaspro.es/index.php/asfaspro/item/2113-bien-edad-mal-tropa