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LA ANTIGÜEDAD ES UN GRADO

Es una frase de muy probable procedencia castrense pero harto utilizada en muchos ámbitos con el mismo significado, en el cualquier orden jerárquico, a igualdad de grado la antigüedad marca la diferencia.

La jerarquía es el criterio que permite establecer un orden de superioridad o de subordinación entre personas, instituciones o conceptos; es decir, la organización o clasificación de categorías o poderes, siguiendo un orden de importancia.

Cuando existe una jerarquía se dice que hay una organización jerárquica. Es el concepto que designa una forma de organización de diversos elementos de un determinado sistema en el que cada uno está subordinado al elemento inmediatamente superior; y como ejemplo de organización jerárquica siempre aparece la militar. Que la jerarquía es una característica fundamental en las Fuerzas Armadas es una obviedad.

El rango militar, también llamado grado, graduación o empleo, es un sistema jerárquico para establecer la escala de mando que se usa enlas fuerzas armadas y otras organizaciones armadas o uniformadas. El uso de rangos en los ejércitos es prácticamente universal.

En nuestras Fuerzas Armadas, el rango viene determinado por el empleo militar definido en el Art. 23 de la Ley de la Carrera Militar 39/07.

En el Art. 23 de la L39/07 dispone:

Artículo 23 Facultades y antigüedad en el empleo militar

  1. El empleo militar otorga los derechos y atribuye los deberes establecidos en esta ley y en el resto del ordenamiento y faculta para desempeñar los cometidos en los diferentes niveles de la estructura orgánica y operativa de las Fuerzas Armadas y, en su caso, en los demás ámbitos del Ministerio de Defensa, ejerciendo la correspondiente autoridad. Quien ejerce el mando o dirección de una unidad, centro u organismo recibe la denominación de jefe, comandante o director. En esta ley el término jefe comprende todas ellas.
  2. La antigüedad es el tiempo transcurrido en el primer empleo de una escala desde la fecha de su concesión. En los sucesivos empleos se computará desde la fecha de la firma de la resolución por la que se concede el ascenso correspondiente, salvo que en ella se haga constar, a estos efectos, la fecha del día siguiente a aquél en que se produzca la vacante que origine el ascenso.
  3. El escalafón es la ordenación por empleos y antigüedad de los militares profesionales pertenecientes o adscritos a una escala. Su orden sólo podrá alterarse en aplicación de lo previsto en esta ley y en las leyes penales y disciplinarias militares, en cuyo caso al interesado se le asignará la fecha de antigüedad en el empleo que le corresponda o, en su caso, la de aquél que le preceda en la nueva posición.
  4. La precedencia de los militares estará determinada por el cargo o destino que se ocupe si está fijada en normas de carácter reglamentario; si no lo está se basará en el empleo; a igualdad de empleo, en la antigüedad en el mismo y a igualdad de ésta se resolverá a favor del de mayor edad.

En este mismo artículo se definen el escalafón como “ordenación por empleos y antigüedad” y la precedencia que se basará…en el empleo; a igualdad de empleo, en la antigüedad en el mismo…”, términos indispensables que deben precisar con total exactitud el orden jerárquico que ocupa cada uno de los miembros de la organización militar, de modo que se garantice por razones obvias, la sucesión de mando en cualquier condición.

Es evidente que estas definiciones en igual o parecidos términos, se conservan desde siempre en toda la legislación militar y en su tradición. Incluso en el Diccionario de la Real Academia se define escalafón como: Lista de los individuos de una corporación, clasificados según su grado, antigüedad, méritos, etc.

La Disposición Transitoria 7ª, en su punto 2 dispone:

“Los suboficiales que hayan ascendido o asciendan al empleo de teniente, en aplicación de la Ley 17/1999, de 18 de mayo, o de esta disposición, a los solos efectos de la determinación del orden de escalafón en la situación de reserva, ocuparán, cada uno de ellos, el puesto que les corresponda según el empleo alcanzado en la situación de servicio activo y la antigüedad que tuvieran en el mismo.”

El ascenso a teniente de los suboficiales al pasar a la situación de reserva es un triste reconocimiento a los numerosos agravios que han padecido este colectivo como consecuencia de todas las leyes de personal, y con más rigor por su aplicación por la cúpula militar. Este punto reconoce de forma explícita el derecho de escalafonamiento en el empleo de teniente en la reserva “según el empleo alcanzado en la situación de servicio activo y la antigüedad que tuvieran en el mismo.”

Efectivamente, en cumplimiento a lo dispuesto en esta disposición transitoria, el número de escalafón asignado a los tenientes es tal, que permite a cada uno mantener la misma relación con sus compañeros que tenía en activo; es decir, salvaguardando el principio de jerarquía. Ahora bien, viendo la definición de escalafón en el punto 3 del art. 23 de la LCM, para que este orden de escalafonamiento sea efectivo se deben modificar las antigüedades en el empleo (AE) de modo que nadie tenga a un compañero más antiguo detrás en el escalafón, o más moderno delante. Es una práctica habitual el las Fuerzas Armadas y las razones son evidentes para cualquier militar y fácil de comprender para cualquier persona: la antigüedad es un grado.

Como descripción para los no iniciados, si ojeamos el último escalafón publicado correspondiente al año 2014 de muy reciente publicación, concretamente en los apartados “CUERPO GENERAL DE LAS ARMAS DEL ET. – ESCALA DE OFICIALES- TENIENTE”(pág. 113 a 150) y “CUERPO DE ESPECIALISTAS DEL ET. – ESCALA DE OFICIALES- TENIENTE ESPECIALISTA” (pág. 193 a 207), se puede evidenciar que a la derecha de cada nombre figuran 4 columnas: FN: fecha de nacimiento, AE: antigüedad en el empleo (asignada a efecto de escalafonamiento), FA: fecha de ascenso efectiva e ID: incorporación al destino actual (se acompaña hoja extractada del escalafón)

Observando la columna que define el número de escalafón (NUM. GRAL.) advertimos como los tenientes están ordenados por orden descendiente cumpliendo la DT7ª.2. Ahora bien, si nos fijamos en la columna AE, antigüedad en el empleo asignada a efectos de escalafonamiento (que no tiene nada que ver con la columna FA fecha de ascenso), vemos un desorden caótico, que no guarda correlación con el numero de escalafón asignado a cada teniente. Esto hace imposible establecer un orden jerárquico produciendo el desbarajuste. Esta relación nominal no cumple las funciones que debe cumplir un escalafón y supone un manifiesto incumplimiento del Ley 39/07: “…escalafón es la ordenación por empleos y antigüedad…”. Esta situación es una perversión del principio de jerarquía, fundamental en nuestras FAS y en las del resto del mundo, que no tiene precedente.

 El número de escalafón debe ser consecuencia de aplicar el artículo 23, es decir empleo y antigüedad. Con la configuración actual, debería regularse que condicion predomina a la hora de aplicar la sucesión de mando, el número de escalafón o la antigüedad en el empleo aunque el art. 23.4 de la LCM no deja lugar a dudas.

El militar, como el resto de funcionarios, mantiene una relación estatutaria que permite a la Administración Pública modificar sus condiciones laborales cuando quiera; pero hay límites que no deberían traspasarse, y con los suboficiales ha sido una conducta habitual. Los principios de Buena Fe y Confianza Legitima, fundamentales para garantizar Seguridad Jurídica a un colectivo que no puede defenderse de los abusos de la Administración por la limitación de sus derechos Constitucionales, debe obligar a la administración a procurar el menor de los perjuicios posibles al administrado o darle las armas para que pueda defender sus derechos. Muy al contrario, en dos años se ha modificado tres veces la norma, lo que impide la justa reclamación por el perjuicio económico del colectivo afectado.

La Ley de la Carrera Militar es manifiestamente mejorable, pero si el desarrollo y la aplicación efectuados por la cúpula militar se hubiese hecho teniendo en cuenta los intereses del colectivo y no solo los suyos propios, es probable que la conflictividad producida por la ley hubiera sido mínima. No se puede entender que la cúpula militar quebrante el principio de jerarquía por lo que cabe preguntarse si hay intereses en mantener la tensión y malestar en el colectivo de suboficiales.

Termino como empecé este articulo, es muy triste que algunos de nuestros generales no tengan en cuenta que la antigüedad es un grado cuando lo tienen que aplicar para el resto de los militares ya que entre ellos es un principio fundamental totalmente respetado. De lealtad, mejor ni hablamos.