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Malestar entre los Suboficiales

Debido a la reiterada dejadez e incumplimiento por parte de nuestros políticos, y en especial a las declaraciones del Ministro de Defensa D. Pedro Morenés, se ha llegado a una situación extrema entre los Suboficiales.

Es vergonzoso constatar como pormenorizados informes, irrefutables informes hasta el día de hoy, simplemente caen en el olvido y lo que es peor, aquellos que tenían el sagrado deber de velar por sus subordinados, balbucean estúpidas excusas que, si les fuesen dadas a ellos, serían motivo de arresto. ¡¡¡ Vergonzoso!! Que los políticos que en la oposición exigían y demandaban al entonces gobierno, justas y factibles mejoras para nuestra escala, hoy se hayan olvidado de ellas, dice mucho de su forma de actuar y comprendemos que así, en estas condiciones y con la total oposición de los Cuarteles Generales, no se puede trabajar.

La Escala de Suboficiales corre un gran peligro y debemos, TODOS, ser conscientes de ello. Nuestros problemas, conocidos y reconocidos por autoridades políticas y militares de uno u otro color, pretenden ser aparcados de nuevo en beneficio de la indestructible Escala de Oficiales, la permanente Escala de Complemento, la Escala de Tropa y Marinería y hasta la Reserva Voluntaria; que no olvidemos tienen el privilegio de poder ascender al empleo de brigada, negado para algunos suboficiales de carrera, sin tener la titulación correspondiente, realizar curso alguno o superar algún tipo de evaluación o clasificación. Nos niegan la promoción interna, la enseñanza de segundo tramo o de perfeccionamiento; les importa un rábano que la práctica totalidad de la escala hayamos envejecido hasta límites preocupantes. Nos imponen unas condiciones para acceder a la Escala de Oficiales que rondan la ilegalidad, porque son mucho más restrictivas que las que tienen que superar otros miembros de esas mismas Fuerzas Armadas, amparándose en que somos «personas jurídicas diferentes» según ellos, y la doctrina que dictan algunos jueces que viene a decir que los blancos y los negros no somos iguales y que la Ley dice lo que dice y si lo dice…

Es una auténtiva vergüenza compañeros, aunque lo es más que todo esto lo estén haciendo con la pasividad y consentimiento de miles de hombres y mujeres que ostentan cualquiera de los empleos de suboficial. Están muriendo compañeros con 40 años de servicio activo en las Fuerzas Armadas, que fueron obligados por ley a abandonarla al cumplir 56 años de edad, y sin embargo no les permitieron ascender al empleo de teniente, como si lo hicieron con muchos otros con menor empleo y muy poco tiempo de servicio activo. Ellos, sus familias y otros cientos de compañeros, están siendo sancionados económicamente cada año por la inoperancia, la dejadez o la mala leche, de los que parieron la disposición transitoria séptima de la LCM, de los que no quisieron modificarla antes y de los que tampoco pretenden hacerlo ahora, por el simple motivo de que los afectados por semejante disparate legal somos suboficiales; para ellos seres inferiores y sin derechos.

Queremos significar también, la profunda decepción que sentimos los suboficiales al comprobar que los que ayer fueron nuestros jefes de sección y compañía y hoy son generales, ni pretenden ni quieren hacer absolutamente nada por sus leales subordinados. Reflejo de todo ello, se ha creado un debate interno en el seno de ASFASPRO, ¿Se debe de pemanecer en el COPERFAS? Como muestra, se ha publicado en NUESTRO FORO , por un ex suboficial, lo siguiente:

LAS ASOCIACIONES PROFESIONALES DEBEN ABANDONAR EL CONSEJO DE PERSONAL »

Desde el punto de vista de un militar que ya no se encuentra en servicio activo y con la perspectiva que da el trabajar en una empresa privada, creo que ha llegado el momento de que ASFASPRO y el resto de asociaciones profesionales abandonen el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas.
Toda la clase política y las correspondientes autoridades ministeriales llevan años cumpliendo, de manera estricta y sin pausa, la hoja de ruta para reducir a la mínima expresión las Fuerzas Armadas de nuestro país. Frente a las disparatadas y absurdas leyes de personal que nos ha tocado sufrir se posicionan los manidos discursos en los que ya resulta cansino e insultante, por rebosar hipocresía, escuchar palabras como jerarquía, obediencia, compañerismo, liderazgo, disciplina y lealtad, olvidando que esta siempre debe ser recíproca, o frases como la satisfacción del deber cumplido, que en una época de tan poca ejemplaridad como la que vivimos suenan ya a tomadura de pelo. Todavía más grave esto último cuando se apoyan en la particularidad de los miembros de las Fuerzas Armadas para recortar derechos y prestaciones fundamentales a una mayoría, y una minoría se lo lleva todos los meses calentito «complementariamente».
El reciente discurso del Ministro de Defensa, Pedro Morenés, es un fiel reflejo de la falta de sensibilidad que tienen, o han tenido en el pasado, TODOS los  responsables del Ministerio hacia los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas. Mientras nos hablan de geoestrategia, integración en el sistema educativo europeo (ja,ja, ja, y a qué precio), solidaridad, tecnología o grandes programas de material militar, se olvidan, SIEMPRE, de los que tenemos que sufrir su incompetencia, prepotencia o incapacidad para gestionar o resolver los  problemas derivados de sus propias acciones. Año tras año, a pesar de los cambios de ministros, subsecretarios, directores, generales y almirantes de personal o diputados de la Comisión de Defensa, los problemas que venimos arrastrando los suboficiales desde el año 1989 siguen sin tener visos de solución. Llevan años sabiendo lo que tienen que modificar pero no se dan ninguna prisa en promover los correspondientes cambios legislativos. Incumplen reiteradamente lo estipulado en una Ley Orgánica aprobada en el año 2011, la ley de Derechos y Deberes, y aquí no pasa nada. Pero mientras sus señorías se lo siguen pensando –parece ser que a la espera de que la señora subsecretaria de Defensa se digne a comparecer en la Subcomisión de reforma de la LCM– esos que algunos asesores jurídicos denominan «personas jurídicas distintas», o sea, subtenientes con casi cuarenta años de servicio, 15 o 16 años en el empleo y 56 años de edad, que tuvieron la ocurrencia de cumplir los años después del 31 de julio de 2013 fallecen sin avisar, dejando a sus viudas e hijos con un pensión considerablemente menor que otras «personas jurídicas distintas» con muchos menos merecimientos profesionales en forma de años de servicio, empleo militar o situación. Y aquí no pasa nada y por supuesto nadie presenta su dimisión ni es cesado, sobre todo después de conocerse que la incompetencia o la picaresca producida en un mando de personal haya facilitado el reciente incumplimiento de las normas (DT 7ª y DT 8ª), que tanto tardan y no quieren modificar, dando como resultado un ascenso ilegal que se convierte en una ofensa para esas viudas y huérfanos de los que hablo y un agravio más para esos miles de suboficiales afectados por estas injustas y nefastas disposiciones; como muchas otras que no tienen prisa en cambiar, porque no les afectan.
Sobre el Consejo de Personal se cierne la sospecha de que se ha convertido en un elemento neutralizador de las asociaciones y guardián del inmovilismo que todavía impera en las Fuerzas Armadas. He revisado las informaciones de los plenos en la página web de ASFASPRO y el resultado es desolador, porque sin haber podido leer las actas de las reuniones tengo la sensación de que se ríen de nosotros . Propuestas y más propuestas cargadas de lógica y sentido común y la respuesta que se obtiene en la mayoría de las ocasiones es vuelva usted mañana o un simple NO sin argumento alguno. ¿Hasta cuándo piensan seguir defendiendo lo particular frente al interés general?
Como dije en mi presentación yo ya estoy fuera y no pienso volver, pero me duele ver como muchos de mis compañeros más antiguos se despiden de las Fuerzas Armadas decepcionados y quemados, sin que aquellos que en su día fueron sus jefes de sección o compañía, y hoy son los generales con poder de decisión, sean capaces de mirarles a la cara y explicarles el porqué del ensañamiento descarado e hiriente ninguneo contra unos militares cuyo único delito fue ser en su día jóvenes sargentos y trabajar, trabajar duro con la única recompensa de la satisfacción del deber cumplido. En este caso sí señor ministro.»

Fuente: FORO ASFAS

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