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NECESIDADES DEL SERVICIO

Frase mágica utilizada en legislación, normativa y de uso ordinario en la vida militar, que expuesta sin limitación alguna, daba al jefe poder absoluto sobre tu vida y en ocasiones, hacienda.

Afortunadamente en los últimos textos legales y normativos se completa con la frase “debidamente justificadas” que podría restringir el uso arbitrario de esa potestad. Eso se verá con el tiempo, pero no debemos ser muy optimistas ya que aduciendo cualquier pretexto, por fútil que sea, el uso injusto seguirá existiendo.

Pero quiero compartir con vosotros un hecho que demuestra la poca consideración y respeto hacia el militar que tiene el personal civil y una gran parte de nosotros mismos.

Allá por el año 2012 en una sesuda reunión con los máximos responsables del MINISDEF en materia de personal, debatiendo sobre una norma en la que se utilizaba la mencionada frase y ante la reticencia que expresábamos sobre su uso correcto, el alto funcionario que presidia el acto hizo una afirmación que me dejó atónito: “Las necesidades del servicio es un término de uso común en la Administración para todo el personal”.

Por supuesto me apresté a contestar, no pudiendo hacerlo con la contundencia que se merecía tamaña afrenta.

Empecé dándole la razón en que es un término común para todo el personal de la Administración, como no.

Ahora bien, a un funcionario del Ministerio de Administraciones Publicas al que por necesidades del servicio se le obligue a realizar 10 horas más de las 37,5 horas semanales establecidas por la ley, automáticamente se le compensará de una u otra manera el exceso de jornada, pero ese exceso puntual de trabajo nunca le supondrá un perjuicio o un agravio que le obligue a realizar mas de las1647 horas anuales establecidas por la ley.

En el mismo caso están un policía en unas olimpiadas o un bombero en pleno verano, el aumento puntual de trabajo le puede suponer modificar turnos pero nunca un perjuicio en la jornada laboral total, (ni en la posibilidad del pase a la segunda actividad, pero esto es harina de otro costal).

Las necesidades del servicio, cuando las hay, no deben representar un perjuicio para el administrado en ningún caso. ¿En ninguno?

Un militar llega por la mañana a su unidad y su jefe le ordena que por necesidades del servicio se traslade con su unidad a una zona para realizar ejercicios de instrucción durante 48 horas ininterrumpidas. Éste ejemplo no es el peor de los escenario posibles ya que podría utilizar otros con muchas más horas de trabajo: guardias, maniobras, instrucción continuada, misiones, etc.

Una vez realizado los ejercicios, de vuelta a la unidad, sin solución de continuidad y en virtud de la normativa en vigor, este trabajador de la Administración debe continuar su jornada laboral hasta cumplir las 7,5 de la jornada de ese día.

Cuando llega a su casa, el militar ha cumplido en prácticamente 60 horas de reloj, 60 horas de jornada laboral. O sea, en 3 días ha cubierto la jornada de 8 días laborables.

Pues bien, a este trabajador por solo hecho de ser militar, no le pagan las horas ni le compensan con días libres el exceso de jornada laboral realizada, lo que le supone un enorme perjuicio que no será reparado jamás. Muy al contrario, este hecho se repetirá frecuentemente durante toda su vida militar y con el mismo resultado.

No mencionemos la posibilidad de que, como consecuencia de las jornadas de instrucción contraiga alguna enfermedad común que le obligue a guardar cama, porque con ese espíritu integrador del militar en la función pública que rebosa la Administración con la connivencia de la cúpula militar, el cumplir con su obligación le cuesta el dinero que le quitaran de su sueldo por estar de baja.

Las necesidades del servicio es un término común para toda la función pública pero no es lo mismo cuando se le aplica a un militar.

Lo más decepcionante es que, de todos los asistentes a la reunión, fuimos los únicos que intentamos marcar la diferencia, cuando estaban presentes militares de muy alto rango completamente callados ante esta falta de respeto a todas las FAS.

La milicia está en decadencia. El militar dirigido por civiles que ni saben de la profesión ni quieren saber. Dirigir al militar es muy fácil incluso para cualquier indocumentado: ordena lo que quieras que el militar siempre cumplirá. Quizás los viejos soldados debemos cambiar de mentalidad y exigir el mismo trato que el resto del personal de la Administración. No pedir favores, solo el mismo trato.