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Incumplimiento de promesas

La X Legislatura de España comenzó el 13 de diciembre de 2011 al constituirse las nuevas Cortes. La mayoría absoluta obtenida por el Partido Popular se tradujo en la formación de un nuevo gobierno presidido por Mariano Rajoy.
Su ecuador, inexorablemente ya ha pasado. Ya se puede decir que durante el próximo año los engranajes de la poderosa maquinaria electoral empezarán a girar. Los españoles seremos llamados a fiscalizar nuevamente a los políticos y elegir a quien queremos que administre nuestro destino durante los siguientes cuatro años.

Juzgar a los dos grandes partidos mayoritarios, desde el punto de vista de los Suboficiales, por lo que han hecho o han dejado de hacer por mejorar la Escala, nos lleva a la cruda realidad de que nos quedaríamos sin candidatos, sin “opción fiable” de a quién votar. “Tanto monta, monta tanto…”, ambos han olvidado en la cuneta a los Suboficiales, por no usar un calificativo más sangrante.
El actual partido que sustenta al Gobierno de la Nación, ha defraudado cuantas expectativas ha depositado el Suboficial en su gestión. Algunos pensaban que el trabajo realizado durante ocho años en la oposición, el acercamiento a los problemas de primera mano, la búsqueda de soluciones viables, plasmadas por escrito y presentadas como Proposiciones no de Ley en el mismísimo Congreso de los Diputados, iban en serio, que habrían aprendido el valor de cumplir los compromisos, la palabra dada. Nada más lejos de la realidad. Desgraciadamente todo lo contrario.

Todos los argumentos esgrimidos y “munición” utilizada contra el entonces partido del gobierno, se ha vuelto papel mojado cuando se les ha otorgado el poder y la responsabilidad de llevarlas a la práctica. NO HAN CUMPLIDO NI UNA SOLA DE SUS PROMESAS, a pesar de contar con mayoría absoluta. Ahí están las hemerotecas, e incluso su propio programa electoral ¡¡Una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo!!
Cambiamos las tornas, mismo perro con distinto collar, ocurre lo mismo con el principal partido de la actual oposición. Ahora manifiestan que hay que cambiar, eso sí, con la boca pequeña, lo que ellos pusieron en marcha. ¿Alguien se cree que van aceptar el haberse equivocado y, por consiguiente, reconocer el haber producido miles de ignominiosos agravios? ¿Se cree alguien que van a rectificar? ¡¡NI ELLOS MISMOS SE LO CREEN!!

Es una auténtica vergüenza, que tanto unos como otros, sin el más mínimo gesto de rubor, se pasen las normas y leyes por donde mejor les apetezca e incumplan, de manera sistemática y deliberada, mandatos legales como el de la LO 9/2011 sobre los plazos para la modificación de la ignominiosa Ley 39/07 y, sin embargo, tal y como estamos acostumbrados después de tanto tiempo, aquí no pasa nada. ¿Si no cumplen con la ley escrita, como van a cumplir con la palabra dada?
Pero no acaba ahí el insulto a la inteligencia de los ciudadanos; una vez puesta la comisión en marcha, creando una Subcomisión que se encargue del asunto, y cansados de duras, maratonianas y agotadoras jornadas de trabajo, aún lo retrasan más y más, pero toman una buena decisión, optan por seguir cobrando…, sin trabajar. La posponen, aplazan, retrasan y prorrogan, sin miramientos ¿Quién les va a exigir que cumplan la Ley? Total… ellos hacen las normas, las leyes y ellos, ¿quiénes si no? se las saltan. Eso sí, con la connivencia de fiscales y jueces, “puro estilo de Juan Palomo”.

Valores como el respeto, el esfuerzo, la preparación, el mérito, la capacidad, no solo no se cultivan o inculcan en nuestra sociedad actual, sino que van desapareciendo progresivamente, son denostados por considerarse antiguos, por ser “carcas”. Los políticos actuales, salidos de esas aulas, con esa falta de principios, los más elementales valores de la sociedad occidental, los valores que nos han hecho gozar de cotas de libertad inimaginables, son un buen reflejo, el mejor de ellos quizás, de esa forma vergonzante de conducirse. La palabra dada, conocida y empleada por el Militar como “Palabra de Honor” el respeto a las Leyes, a la convivencia, no significa nada para una casta enfangada hasta las cachas en corrupciones y en la que el único “argumento” esgrimido es el “y tú más”.

Mientras, Suboficiales que con ilusión comenzaron una carrera de servicio, tras aprobar unas duras oposiciones y superar los planes de estudios correspondientes, con unas normas claras y unos objetivos a corto y medio plazos ilusionantes, que marcaban una proyección de carrera amparada por Ley, y a pesar de haber dado a su Nación una honrada vida de sacrificio y entrega, con hojas de servicio intachables, han visto truncado todo eso, y muchos, ni tan siquiera verán compensados los agravios sufridos con un mínimo de decencia por esta lesiva casta que actualmente nos dirige, se les agotó el tiempo y han dejado a las viudas y huérfanos en el más absoluto de los abandonos. Para ellos, para los “compañeros” que se nos han ido, ya llega tarde cualquier modificación que repare el mal causado. Con profundo malestar y desgarradora tristeza, observamos inexplicablemente que ni siquiera les produce el más mínimo sonrojo. Ni a los políticos ni a los Generales plegados a su voluntad.

Es descorazonador saber que, en algún caso y en privado, a puerta cerrada, se aceptan los males causados; que son conscientes de la injusticia, de la pésima Ley que soportamos; que, además, en el diario de sesiones están recogidas soluciones coherentes y viables y sin saber por qué, siguen eligiendo el camino del medio para adoptar reparos, esto nos hace preguntarnos, ¿qué intereses ocultan, a quién se venden, porqué eluden sus responsabilidades? Es más, parece ser que la Sra. Subsecretaría de Defensa Dña. Irene Domínguez-Alcahud Martin-Peña, iba a solucionar la ignominiosa DT7ª, que castiga a los más jóvenes, con más años de servicio, menor pensión, y un retraso indecente en el ascenso… ¿motivo? el grave pecado de SER JÓVENES. Ya no le importa a Dª Irene, se ha desdicho de la palabra dada, otra más en la senda del, “donde dije digo, digo Diego”. Su palabra no tiene ningún valor. ¿Tampoco le importan los Suboficiales?

He leído, en varias ocasiones, que el presidente de ASFAS afirmaba sin ningún tipo de duda, que “si los que han tenido la responsabilidad de velar por sus subordinados, hubiesen cumplido con su obligación no se hubieran creado asociaciones”. ¡¡ Que verdad encierran esas palabras”!! Pero, a pesar de esta incuestionable, realidad, que “venganza” se percibe por parte de los Cuarteles Generales, de nuestros garantes en la institución, contra los Suboficiales por haberlas creado. Se constata día a día y tienen su máxima expresión en el inoperante y boicoteado por ellos, Consejo de Personal.