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El miedo no es algo fácil de combatir

El miedo no es algo fácil de combatir, sin embargo vivimos en una era de conocimiento dónde el miedo no afecta a nuestras creencias y donde la verdad debería combatir al miedo.

Los suboficiales llevamos más de treinta años con penosas leyes de personal que mutilan y cercenan cada intento de mejorar, de promocionar.

Nuestros jefes y generales, los primeros que deberían velar por sus subordinados, son los primeros en cortar de raíz todo germen, toda ilusión por “hacer carrera”. Una tras otra, todas las sucesivas leyes han ido cortando derechos y “expectativas” de mejora. Solo al pasar a la reserva sin destino o a retiro, algunos generales se atreven a contar “las verdades del barquero”.

Es más que probable que si los suboficiales, realmente tuviésemos un sentimiento de unidad, de pertenencia a un colectivo, JUNTOS podríamos revertir la actual situación.

Pero… nada más lejos de la realidad. Supongo que ese es parte del objetivo de quienes tienen la más alta responsabilidad. Ahogar ese espíritu de escala; ese que solo se arrogan para sí y los «suyos».

Hemos llegado a la increíble paradoja de que para poder ser oficial militar de carrera unos, militares de complemento, pueden correr la prueba del kilómetro en 5´ o más y otros, por ejemplo los suboficiales, deben hacerlo en 3´30″ independientemente de la edad que tenga cada uno en el momento de la realización de la prueba.  Que tres años de formación académica, más varios años de duro trabajo en unidades, sea valorado al mismo nivel que quien lleva escasamente un año y ninguna formación militar. ¡¡ Increíble pero cierto !!

Supongo que la cúpula pretendía con todo ello reservar para los que no hubiesen podido acceder por la “puerta grande” de la AGM, «otra puerta trasera». No se explica de otra manera y la inmensa mayoría saben quienes han sido los mayores beneficiados.

El miedo y el servilismo hace que, por ejemplo, algunos con el empleo más alto entre los que forman esta sufrida escala, sean los más acérrimos enemigos de las asociaciones y no pierdan ocasión de manifestarlo, creyendo, equivocadamente, que con ello le hacen el “caldo gordo” a quien les ha encumbrado en ese puesto.

El miedo no es algo fácil de combatir, pero no intentarlo es peor aún, es de cobardes y eso entre militares…