Últimas noticias
Inicio » Vox Populi » Ay mísero de mí

Ay mísero de mí

Ay mísero de mí, ¡ay infelice! Apurar, cielos, pretendo, ya que me tratáis así, ¿qué delito cometí contra vosotros naciendo?”

Preámbulo de la Ley 13/74 de 30 de Marzo de creación de la EBS.

“Se producen actualmente desfases de carrera entre los componentes de las distintas Armas, Cuerpos y Especialidades, envejecimiento del personal, desproporción entre sus perspectivas de ascenso…

“Asimismo, la acelerada evolución que los Ejércitos están experimentando en sus exigencias de especialización y la necesidad de que las Escalas de Mandos de Unidades elementales de Armas y Servicios estén constituidas por personal de edad y conocimientos adecuados al cumplimiento de la misión, exigen una renovación del sistema formativo del Suboficial y del Oficial procedente de las clases de tropa”

El aumento del nivel cultural de los contingentes que se incorporan al ET, justifica que en lo sucesivo la selección de los mandos inmediatos se haga ente los que posean niveles de titulación académica imprescindibles para el desempeño de las categorías de Oficial y Suboficial”.

Así reza el texto de creación de la que fue nuestra escala, LA DE SUBOFICIALES y por ende de la que fue la AGBS en el ET.
En aquella época (ya olvidada o impuesto su intento de olvido por Ley), nuestros generales, con visión clara y de futuro, diseñaron un suboficial con el mismo nivel académico que se exigía para magisterio, perito industrial o mercantil, enfermería, etc. Además de todo ello, propugnaron el mismo tiempo de formación, no ya de seis meses en Escuelas de Aplicación y Tiro –como era hasta esa fecha- sino tres años de dura y exigente formación en una academia; en lógica concordancia con el preámbulo de la Ley.

La edad media de los Sargentos de las primeras promociones escasamente llegaba a los 21 años y la formación, al decir de todos, era más que satisfactoria. Cuando los suboficiales  de aquella época hacían ejercicios o maniobras conjuntas con ejércitos extranjeros, era motivo de orgullo la altísima preparación de los suboficiales y bien que presumían los generales de ello, tanto en esos ejercicios como en visitas de militares de otros ejércitos a nuestras bases y acuartelamientos.

Han pasado 40 años desde entonces. No hay más que leer los informes de las asociaciones de suboficiales para ver en que han convertido la Escala, como nos han envejecido, humillado y cercenado todas y cada una de las expectativas que en esa Ley nos prometían.
Pero ¿y con los suboficiales que hasta la creación de la AGBS existían? ¿Qué fue de ellos? Pues con solo seis meses de formación, a día de hoy, TODOS SON COMANDANTES; nos alegramos por ellos y seguro que se lo merecen, pero… ¿y nosotros? Solo nos queda “el triste concierto que forman, tocando a muerto, la campana y el cañón

Aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido; bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor, pues el delito mayor es haber nacido.
Sólo quisiera saber para apurar mis desvelos (dejando a una parte, cielos, el delito del nacer), ¿qué más os pude ofender, para castigarme más?
¿No nacieron los demás? Pues si los demás nacieron, ¿qué privilegios tuvieron de los que yo no gocé jamás?