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Relevo, problemas, diálogo y voluntad

Hemos asistido a través de los medios (pues no se ha invitado a las asociaciones profesionales) al acto de relevo en la cabeza del Ministerio de Defensa, y entre las palabras pronunciadas en los discursos, al personal militar nos parece importante una de ellas: la disposición al diálogo anunciada por la nueva ministra.

Diálogo con el personal militar. Para algunos esto es un oxímoron, cuando en una democracia del siglo XXI debe ser una realidad inexcusable. Como en todos los colectivos laborales, los militares tenemos problemas profesionales que debemos solucionar. La solución sólo puede llegar a través del diálogo de los representantes ministeriales con los representantes de las asociaciones profesionales. Hay un foro específico para ello, el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas, y resulta indispensable mejorar su funcionamiento para que sea eficaz y no un simple escenario para convidados de piedra.

La ministra saliente anunció en diciembre de 2017 en el Consejo de Personal (y posteriormente en la Pascua Militar) que se procedería al estudio de las retribuciones militares. Han pasado seis meses, no se sabe nada de ese estudio y las retribuciones de nuestros militares siguen en la misma grave situación que denunció el propio Congreso de los Diputados en marzo, con grandes diferencias entre las nóminas de las FAS y las de las FCSE que deben ser corregidas.

Un aspecto retributivo muy concreto sirve como prueba de la disposición a resolver los problemas de personal: la segunda pérdida que sufre el personal militar en reserva cuando cumple 63 años, en que ve cómo se evapora el 20% del complemento de disponibilidad. Somos el único colectivo penalizado con esta disminución de ingresos, que además afecta a personal mayor y, para más inri, supone a las arcas del Estado una cantidad irrisoria. Las retribuciones del personal en reserva han descendido en 40 millones de euros del presupuesto de 2017 al de 2018, y con mucho menos de la mitad de esta cifra se puede solucionar el problema, ¿qué son 16 millones para el presupuesto del Estado? Calderilla. El problema ya no puede ser Montoro cuando se trata de una discriminación que otros cuerpos como la Guardia Civil solucionaron hace más de diez años.

El personal militar tiene problemas profesionales, de movilidad geográfica (también se anunció que el Ministerio trabaja en una ley de movilidad, trabajos en los que las asociaciones profesionales no tienen participación). Arrastra una conciliación familiar que deja mucho que desear, con muchas horas dedicadas al servicio que se quedan sin la compensación adecuada. Se está a la espera del dictamen de la subcomisión del Congreso que estudia el régimen de Tropa y Marinería, cuando la categoría militar que más problemas tiene es la de suboficiales, tras tres leyes de personal que la han perjudicado invariablemente. En muchos casos los suboficiales están realizando funciones y servicios de oficial pero sin embargo se les impide una promoción real y factible a esta categoría y se les regatea la necesaria equivalencia de su formación a grado universitario de manera que les incluya definitivamente en el grupo A2 de la Administración a todos los efectos. Esto sería un factor que facilitaría poner coto al envejecimiento de las Fuerzas Armadas y disponer de una adecuada pirámide de edades y empleos militares.

En definitiva, los militares tenemos problemas, muchos y graves problemas, y esperamos que se dialogue para solucionarlos. Esperamos, pues, diálogo y voluntad.

Fuente: ASFASPRO